Lecciones de geometría básica, II

Si maneja en Costa Rica, entenderá inmediatamente este otro dibujo:

El MOPT lleva al menos un par de administraciones haciendo las cosas bien mal — comenzando por arriba, ¿qué tiene que hacer un abogado, un economista o un administrador de empresas de ministro de obras públicas? –, pero esas rayitas amarillas cruzadas en algunas intersecciones están bastante bien. ¿Qué sentido tiene bloquear el cruce si el semáforo que está cincuenta metros más adelante está en rojo y seguirá estando en rojo los siguientes 60 segundos?

Las rayitas son una forma de decirle a la gente como ser civilizados, como comportarse en una sociedad, como no pretender que impere la ley del más fuerte. Como ser gente.

Y para contestarle a Medea, claro que tiene que ver con educación. Todos en el colegio llevamos una cosa que se llama “Educación Cívica”. El RAE dice que “cívica” es “3. adj. Perteneciente o relativo al civismo.”, y de “civismo” dice que es “2. m. Comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública.” En Cívica no se trata de hablar solo de Pabellones y Yigüirros, sino también del respeto a la señalización vial, la observancia en general de las leyes, y de porqué en una sala de cine o teatro no es suficiente con poner el aparatejo en “vibrar” sino realmente de no cotorrear en medio de la función, porque tal vez, solo tal vez, hay gente al lado de uno que si va allí a ver el espectáculo.

Pero es cierto, en el colegio se debería dar Educación Vial, pues es algo que concierne a todos, no solo a los que van detrás de un volante. Tiene que ver con los peatones, con los ciclistas y hasta con los que andan en patineta paseando al perro.

Y para Sole: pues sí, de vez encuando pasará que uno queda debajo del semáforo o encima de las rayitas. El problema es cuando consistentemente pasa. Pero también hay que darse cuenta que si “quedamos” debajo del semáforo, es porque cuando el semáforo estaba todavía en verde o quizás en amarillo frente a nosotros había un vehículo que no se estaba moviendo y nosotros de tercos vamos y nos ponemos en medio cruce pa’ no perder el campito. O porque el bus que iba frente a nosotros se pasó el semáforo en amarillo, y dado el tamaño del chunche no nos permitía ver la luz y ¡zas! frenazo debajo del semáforo en rojo. O por otra cantidad de razones, que todas o casi todas se pueden reducir a que no estábamos viendo veinticinco metros más adelante…

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