Ayer en la sesión del Plenario Legislativo me tocó escuchar a Olivier Jiménez (PLN) decir esto:
Señor Presidente, compañeros diputados, hace algunos días he
estado viendo aquí una gente que viene con carteles, poniendo cosas
de un compañero diputado; yo creo que la democracia en este país es
muy importante, la tolerancia, este es un país donde somos muy
tolerantes; yo considero que, esa señora que hace días viene
poniendo esos carteles ¡vagabunda!, será que no tiene nada que
hacer en la casa, y los otros vagabundos que la acompañan; yo
creo que ya es mucha la majadería, ya el compañero Sánchez se
disculpó con el pueblo de Costa Rica, ya hizo lo que tenía que
hacer; yo creo que la Asamblea debería tomar las medidas necesarias
para que esto no ocurra, esa es responsabilidad; [...] ya es mucha
majadería, es mucha la ofensa, es mucha la humillación, yo creo que
somos diputados y merecemos respeto, este irrespeto que vemos hace
días de esa gente, debe, la Asamblea, de tomarlo en cuenta.
Esta gente vagabunda que está ahí, esa señora mayor que podía
estar con el rosario y estar en la iglesia, no estar haciendo eso,
eso no es correcto; [...] yo creo que no es correcto, a una
persona no se le deber avasallar tanto, no se le debe avasallar
tanto; yo considero que hay que ser respetuoso y mis compañeros aquí
en la Asamblea tenemos que merecernos ese respeto, todos, y
acompañarnos todos en el respeto.
La persona a la que el diputado se refiere es Myriam Zamora, una muy respetable y valiente señora de 85 años (y abuela de una apreciada lectora) que desde el 8 de octubre se ha presentando a la barra de la Asamblea Legislativa con carteles solicitando la renuncia de Fernando Sánchez (PLN) a su puesto de diputado.
El diputado responsable de estas palabras parece que es de esas personas que no entiende lo que quiere decir democracia. Democracia es que esa señora manifieste su descontento con las acciones de Sánchez, en la forma que quiera, las veces que quiera y donde quiera. De lo que yo sé en ningún momento ha injuriado ni calumniado a Sánchez, solo le está pidiendo su renuncia por un hecho delictivo confeso, por el cual no se le puede procesar porque está amparado a la inmunidad que su puesto le confiere.
Lo que Jiménez pide es lo que se hace en regimenes dictatoriales, donde estar en desacuerdo no es posible y pedir la renuncia de quienes ejercen mal el poder que se les ha prestado es impensable.
Si no les gustan los rótulos tienen dos opciones: los ignoran o le piden al 38avo diputado que jale, pero les jode la matemática, ¿no?
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Pobre hombre, todavía vive en un mundo donde las señoras sólo a la casa o a la iglesia. Espero que el presente le llegue pronto.
Que renuncie Jiménez también… qué desperdicio de recursos públicos en diputados que piensan de ese modo y usan su tiempo de palabra para despotricar contra legítimas manifestaciones de la consciencia popular.
Deberíamos llenarle el inbox de llamados a ser un poquito menos maricón en el trato hacia las personas y particularmente con las mujeres.
El tipo es un especímen de la fauna urbana que yo consideraba en peligro de extinción: un “chuchinga”.
Ojalá y tuviera una abuelita que lo agarre a manazos cuando se deja decir estupideces de ese calibre… encima se le ocurre hablar de tolerancia mientras manda para la iglesia a una persona que está ejerciendo sus derechos. Todavía quedan chuchingas…
;-) yo también había olvidado la palabra chuchinga… pero en fin, acumulo frustración ahora… esos diputados ¿qué? ¿cómo los vamos a sacar?