Hoy andaba en el TSE haciendo el trámite de cambo de domicilio electoral, pues no es simpático tener que ir a pasear a las presas de Heredia el día de las elecciones. El trámite fue relativamente rápido, al punto que duré más esperando que me atendieran que en el trámite mismo. Yo iba con un recibo del AYA en mano y dispuesto a explicarle al amable funcionario por qué en ese papel no aparecía ni mi nombre ni nada similar. Yo tengo una situación curiosa: todos los recibos donde sí aparece mi nombre son, a petición mía, digitales, es decir, nuestro método costarricense para comprobar donde vive la gente (recibo de servicios públicos) conmigo no funciona.
El diálogo en el TSE fue el siguiente:
Yo: Buenos días, ¿para cambiar el domicilio electoral?
Funcionario: Claro, con mucho gusto… ¿su número de cédula?
Yo: Tal y cual.
Funcionario: ¿Su dirección?
Yo: Tal y cual.
Funcionario: Siéntese allá para la foto… <click> … ahora ponga el índice izquierdo acá … el índice derecho … Ya estamos, este es el comprobante por si necesita realizar alguna consulta, pero no lo va a ocupar.
Yo: Oh, ok, gracias, ¡que tenga buen día!
La parte que me dejó atónito es que uno puede simplemente escoger dónde votar. Es decir, si yo tuviese un amigo que va para regidor por Santa Bárbara, voy al TSE, digo que vivo en Santa Bárbara y listo, mi amigo tiene un voto más, de alguien que ni tiene que ver con ese cantón y tampoco vive siquiera cerca de ahí. Es posible que exista en alguna esquina de la ley algo que me sancione si le miento al TSE en esa forma, pero eso no evita que piense que existe más de una persona que hace exactamente lo que acabo de describir.
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