Archive for Enero, 2010

¡Se le prendió el bombillo a la gente del PAC!

Sábado, Enero 30th, 2010

Duraron mucho, pero se les prendió el bombillo.

En el debate televisivo de canal 6, Ottón Solís tuvo varios momentos altos (y no estoy seguro de poder decir lo mismo de los otros candidatos) y a la gente del PAC hasta ahora se le prendió el bombillo de tratar de capitalizar sobre los mismos.  Como no tienen ni plata ni tiempo, queda la alternativa gratis: ponerlo en la red.

Otto Guevara es su peor enemigo

Viernes, Enero 29th, 2010

Ayer no hubo programa de cocina, pero tampoco vi todo el debate en canal seis, pues tenía prioridad el paseo canino, que me dió oportunidad para escuchar buena parte del show.

De lo poco que sí vi (y del resto que escuché), Otto Guevara es su peor enemigo. Escuchando lo que la gente dice, la impresión general es que Otto Guevara llegó a enojarse y pelear, y pelear en Costa Rica es pecado mortal, que es precisamente la razón por la cual Laura Chinchilla lo ha evitado a toda costa, no por un tema de “respeto” y “altura” como trata de pintar, sino por un tema puramente de número de votos.

Monitorear una fuente de sonido con PulseAudio

Jueves, Enero 28th, 2010

Tengo un receptor FM USB el cual normalmente utilizo para grabar audio, pero no para escucharlo en vivo.  Otros aparatos de esta clase en Linux se presentan como una fuente V4L pero este en particular se presentan como una fuente de audio con ALSA.  Antes había explicado como tomar esa fuente y guardarla en un archivo para reproducirla con opción de pausa.

Hace unos minutos tenía una situación distinta: no quería guardar el audio sino solo escuchar la radio, en vivo.  Mi primer intento, aplay, no se sintió muy feliz leyendo datos de stdin.  Estaba jugando con alguna solución y de pronto pensé en PulseAudio, que de por sí está corriendo y se encarga de toda la parte de administración de sonido (en userspace, como debe ser) en la computadora.  Mi sorpresa fue que todo el proceso se reduce a:

$ pamon | paplay

Como PulseAudio es capaz de cambiar las fuentes y los sumideros de audio en forma dinámica, es posible utilizar paman para cambiar la fuente de audio en caliente sin necesidad de detener estos dos procesos.  Dado que ambos comandos aceptan que se especifique explícitamente el dispositivo a usar, también es posible tomar una fuente específica y dirigirla a una salida también específica de audio.

Y como feria, requiere muy poco tiempo de CPU: en esta computadora del orden de 6 segundos por hora, es decir 0,2%.

¿Debate?

Jueves, Enero 28th, 2010

Confieso que le domingo me interesó más ver un reality de cocina que el debate en canal 7 y solo llegué al final.

Ayer me interesó más ver en primer lugar el discurso del Estado de la Nación de Obama y luego la repetición del reality del domingo que el debate en la Universidad Nacional.  Igual solo llegué al final.

De lo poco que vi el domingo entiendo por qué en los últimos tres días tanta gente anda impresionada con la actuación de Ottón Solís: por azar quedó en medio de Laura Chinchilla y Otto Guevara, y dado el formato del debate, dió la impresión de ser quien llevaba la batuta en el asunto, pues mientras los otros dos estaban ocupados peleando y andando por las ramas, Solís se dedicó a poner ideas y propuestas en la mesa.  Laucha Chinchilla por su lado estaba a la defensiva y se limitó a replicar.  Otto Guevara le dió las mismas veinte vueltas de siempre a las frases que ya tiene memorizadas.

De lo poco que vi ayer es una lástima que le den espacio a Luis Fishman para que cuente chistes, pues ese tiempo podría ser mejor utilizado por los otros candidatos debatiendo o al menos tratando de hacerlo.  Laura Chinchilla estaba incómoda con la posición de la cámara y no terminaba de decidir si ver al público presente o al televidente.  Estaba tan preocupada recordando todas las cosas que le dicen en las clases de comunicación que tiene que hacer, que se fue en pura forma y se le olvidó el fondo.  A Ottón Solís lo favoreció nuevamente el azar y tuvo una posición cómoda y me parece que le sacó provecho.  ¿Otto Guevara?  Más de lo mismo.  Parece que si uno le quita la sonrisa y el peinado se queda con nada en las manos.

Primer dato curioso: ayer me comentaban que en función del debate del domingo muchísimos indecisos se están decantando por Ottón Solís.  ¿Le dará para llegar al segundo lugar?

Segundo dato curioso: si no fuera porque estaba hablando en Inglés, el discurso de Barack Obama era como estar escuchando a Ottón Solís. ¿¡ … !?

Todavía falta uno en canal seis.  Con algo de suerte habrá otro programa de cocina a la misma hora.

Otto Guevara no aprende

Miércoles, Enero 27th, 2010

En entrevista con Nora Ruiz, Otto Guevara, evadiendo una pregunta directa como ya ha demostrado que es su costumbre, decía respecto a la gente que tiene abordo de su proyecto de llegar a la presidencia de Costa Rica:

[...] y así puedo seguir mencionando personas que vienen de diferentes lados, que confían en Otto Guevara, no necesariamente han abrazado todo el pensamiento ideológico del partido, pero confían en Otto Guevara [...]

Por lo visto Otto Guevara no lee mucha historia, pues este es exactamente el error que cometió el PAC en el año 2002 y que condujo a que una parte significativa de la fracción legislativa hiciera casa aparte, encabezados casualmente por Humberto Arce, que ahora está ahí, a la par del capitán en el bote del Movimiento Libertario.

Yo solo estoy esperando para ver ese bote hundirse, en la misma forma que lo hizo su predecesor directo Unidad Social Cristiana.  Ojalá no arrastre al país en su ruta hacia el fondo.

Encuestas, financiamiento, etc…

Viernes, Enero 22nd, 2010

Esta semana el PAC denunció que los bancos no les aceptan los bonos de deuda pública en función de lo que dicen las encuestas, efectivamente removiéndolos de los medios de comunicación masiva.  Ciska Raventós, Juliana Martínez y Alberto Cortés conversaron el martes sobre este tema, y lo abordaron desde el punto de vista de el círculo vicioso que se ha conformado entre encuestas, medios y financiamiento gracias a las reformas al código electoral.

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Que hubiese pasado si …

Viernes, Enero 15th, 2010

Quien lleve algún tiempo leyendo este blog sabe que nuestro sistema de elección de diputados no es algo a lo que yo le tenga aprecio, por decir lo menos.  Desde mi punto de vista, su principal problema es la sobrerepresentación a la que conduce en unos casos y la consecuente subrepresentación en otros.  No tengo problema alguno con la idea de que el partido que obtiene la mitad de los votos obtenga la mitad de la representación legislativa, algo que aunque suene obvio, no necesariamente ocurre por ejemplo en Chile.  Con lo que si tengo problemas es con el hecho que solo el 50% de los votos me pueden conseguir el 75% de la representación, cosa que ocurre en nuestro sistema.

Esta semana la discusión en torno a la formación de una alianza electoral entre el PAC, Acción Patriótica, Integración Nacional y el Frente Amplio llamó mi atención, entre otras razones porque me recordó un cálculo que había hecho hace un tiempo.  En la elección del 2006 participaron nada menos que 27 partidos políticos buscando puestos en la Asamblea Legislativa.  El hecho que solo un tercio de esos partidos lograron puestos es un excelente indicio de que esa estrategia no funciona particularmente bien.  Más importante que eso: hubo más o menos un cuarto de millón de votos que fueron para esos partidos que no lograron representación.

Un cuarto de millón de costarricenses no vieron su preferencia política directamente representada en la Asamblea Legislativa.

Eso es más o menos el 15% de los votos válidamente emitidos.  Es decir, un montón.  Si las cosas fuesen estrictamente proporcionales, eso representa casi ocho diputados.

¿Qué hubiese pasado si la mayoría de esos partidos se hubiesen aglutinado en una coalición junto al PAC y el Frente Amplio?

Hubiese pasado que entre todos ellos hubiesen obtenido 22 diputados, es decir, cuatro más que los que el Frente Amplio y el PAC obtuvieron juntos.  Más importante quizás, Liberación Nacional hubiese obtenido solo 22 diputados y no 25, y el PUSC hubiese sacado cuatro diputados y no cinco.  Y eso hubiese cambiado la historia, pues en nuestra Asamblea Legislativa, cualquier partido político con 20 o más diputados, manda.  En ese escenario …

… los magistrados de la sala cuarta hubiesen sido otros …

… el contralor hubiese sido otro …

… el defensor de los habitantes hubiese sido otro …

… las leyes de implementación del CAFTA hubiesen sido otras …

A pesar de que la actual discusión en torno a una alianza presidencial pareciera necia, no lo es tanto. En la elección pasada, el 15% de los votos del PAC fueron “prestados” y por tanto, a pesar de que una alianza entre el PAC, el Frente Amplio, Integración Nacional y Alianza Patriótica suena inútil, los números de la elección legislativa muestran que este no es necesariamente el caso, pues podrían representar un 15% de los votantes, suficiente para desplazar al Movimiento Libertario del segundo lugar.  Más preocupante aún para Liberación Nacional es el hecho que si suficiente gente decide salir a votar arriesgan una segunda vuelta, pues la elección de la candidata depende en igual medida de sus propios votantes como de quienes no voten del todo, y en las actuales condiciones eso es tierra de nadie.  Todo esto es por supuesto pura especulación.

Lo que es cierto es que con la cantidad de partidos políticos compitiendo por puestos en la Asamblea Legislativa se garantizan dos cosas: primero, menos diputados para ellos mismos y segundo, más diputados para, posiblemente, Liberación Nacional, el Movimiento Libertario y Acción Cuidadana.

El que mucho abarca…

Martes, Enero 12th, 2010

A poquito más de tres semanas de las elecciones, ocurrió lo que muchos ya considerábamos un mito: el Movimiento Libertario publicó su plan de gobierno.

Y tengo que admitir que estoy impresionado.

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¿Calidad? editorial en La Nación, II

Viernes, Enero 8th, 2010

Cuestionaba yo el otro día lo que La Nación pretende pasar por control editorial en su diario.  Para no quedarme en mucho ruido y pocas nueces, y no sabiendo exactamente a quién dirigirme, dado que uno de los efectos de la carencia de control editorial en lo que publican radica precisamente en no indicar el autor de la nota, opté simplemente por confiar en la teoría de probabilidades y le escribí a todos los periodistas que la página web de La Nación señala que son parte del equipo de la sección llamada Aldea Global.

El caso es que Debbie Ponchner, la encargada editorial *coff* *coff* de la sección, me contestó muy amablemente y agradeciéndome por las correcciones.  La nota que salió publicada al día siguiente contenía las correcciones señaladas, junto a nuevos errores, los cuales posiblemente brotaron del proceso de edición.

Resulta que Herberth — que insiste en marcar noticias aparecidas en (el avance electrónico de) La Nación para que sus colectores no las perdamos de vista — hoy pensó que algo titulado “Peligran códigos de seguridad informática tras descifrarse claves” era interesante.

Y bueno, en algún sentido tiene razón, pues es en efecto interesante notar como funciona el proceso editorial del diaro.  La nota consigna como fuente a “DPA”.  Si uno fuese un periodista que se pasa de arrogante, uno podría decir “ah, claro, ¡DPA! la agencia de noticias alemana, todo el mundo sabe qué es eso.” Si uno fuese un periodista menos arrogante, entendería que eso no es una fuente, eso es simplemente un código para saber a quién le debo plata.  Cualquier estudiante de secundaria entiende que si en una asignación pone como referencia “La Nación”, sin fecha, sin página, sin nada más que el nombre del periódico, le van a bajar puntos en la nota.  Los periodistas sin embargo parecen creerse exentos de cumplir con una cuestión de mínima de ética como es esa.  Es posible que el siglo pasado, por una cuestión de espacio y cuando no existía posibilidades como los hipervínculos, este tipo de práctica fuese aceptable.  Pero ya no estamos en el siglo pasado, estamos en este, y en este siglo es cierto que todavía no contamos con hipervínculos en el papel, pero si los tenemos en las ediciones electrócnica, y no hay ninguna ley que diga que la edición electrónica tiene que coincidir al cien por ciento con la edición impresa.  Todo lo contrario, uno hoy en día da por un hecho que ese no es el caso.

Haciéndose de la vista gorda con ese tema, está el otro asunto: quien quiera que escribió la nota se las arregló para introducir varios errores en la misma.

Y digo introducir por una razón simple: dos minutos de búsqueda con Google le permiten a uno ubicar el artículo en su original en Alemán, publicado, entre otros, por Die Zeit.

[ Y para no confudir a los amigos periodistas que puedan estar leyendo esto: sí, yo entiendo que alguien escribió la nota originalmente, y probablemente ese alguien no está directamente relacionado con Die Ziet, sino que le hizo llegar el texto a la Deutsche Presse Agentur, la cual a su vez lo redistribuyó y Die Zeit simplemente publicó lo que recibió por ese medio; alguien más, posiblemente trabajando para DPA, tradujo esa nota a varios idiomas, posiblemente Inglés y Español, entre otros, y de ahí caminó por los intertubos hasta, oh, milagros de la tecnología moderna, el equipo de redacción de Aldea Global en La Nación.  Yoentiendoeso,noesnecesarioquemeloexpliquen,gracias. ]

Decía entonces que es posible ubicar el texto original en Alemán.  Y resulta que ese texto no contiene los errores que contiene el texto aparecido en La Nación.

Claro… ¡traductor chapa!

Más lento que tengo prisa.

Resulta que si uno toma alguna oración al azar de la nota aparecida en La Nación, puede ubicar la misma cosa en otros diarios de habla hispana.  Por ejemplo, en El Mercurio de Chile, el cual, gracias al mismo milagro tecnológico también recibió la noticia por los intertubos.  Y en efecto, algunos de los errores que aparecen en La Nación están presentes también la nota de El Mercurio… por ejemplo, en ambos hablan de unos supuestos “códigos” de 2024 bits.  Y cosa curiosa: el texto que aparece en El Mercurio contiene casi la totalidad del texto publicado por La Nación.  Mentira: contiene más.  En La Nación machetearon la nota original y le “arreglaron” un par de oraciones.  Y es precisamente en esa macheateada que en La Nación se las arreglaron para introducir más errores.

Uno de los errores que tienen en común está en este texto, al inicio de la nota:

Los códigos más usados para garantizar las claves de seguridad informática corren peligro de quedar inservibles después de que científicos de varios países lograran descifrar la clave RSA 768, informó hoy la Universidad de Bonn.

La clave RSA.  Existe una “clave” RSA, la cual fue descifrada.  Lo que realmente pasó es que la empresa RSA inició hace casi 20 años un reto: dados unos números, todos producto de dos números primos, encontrar para cada uno de ellos sus factores.  Por ejemplo, si 21 fuese uno de los números del reto, la respuesta que se busca es 3 y 7, pues 3 multiplicado por 7 da 21.  El primer número del reto, el más pequeño, es:

15226050279225333605356183781326374297180681149613
80688657908494580122963258952897654000350692006139

El cual fue factorizado por Arjen K. Lenstra en 1991 de la siguiente forma, utilizando lo que en aquella época era un computadora muy grande:

  37975227936943673922808872755445627854565536638199
× 40094690950920881030683735292761468389214899724061

Por esta factorización Lenstra recibió de parte de RSA la suma de US$1000.  En total el reto RSA consistía de 54 números los cuales debían ser factorizados, y el premio más alto, por la correcta factorización del número denominado RSA-2048, era de US$200 mil dólares.  Y digo era porque el reto finalizó en 2007, cuando RSA lo dio por finalizado, a pesar de que luego de 16 años solo se habían logrado factorizar 14 de los 54 números.  Factorizar estos números es muy díficil.  En el 2007 RSA consideró que el reto ya había logrado su objetivo inicial: promover la investigación en un área de la Matemática y la Computación que permite realizar esta clase de cálculos.  El premio más alto que la RSA entregó fue en 2005 y consistió de US$20 mil, por la correcta factorización del siguiente número:

31074182404900437213507500358885679300373460228427275457
20161948823206440518081504556346829671723286782437916272
83803341547107310850191954852900733772482278352574238645
4014691736602477652346609

Eso son 193 dígitos.  Para esto se necesitaron cinco meses y 80 computadoras trabajando en forma simultánea e ininterrumpida.

“La” clave a la que hace referencia la nota de La Nación es otro de esos números, conocido como RSA-768:

12301866845301177551304949583849627207728535695953347921
97322452151726400507263657518745202199786469389956474942
77406384592519255732630345373154826850791702612214291346
16704292143116022212404792747377940806653514195974598569
02143413

Eso tiene 232 dígitos.  Fue factorizado hace aproximadamente un mes por un equipo internacional, en un esfuerzo que requirió de más de dos años y medio de cálculos.

El segundo error está en que no hay nada que descifrar, solo se trata de factorizar un número.  Y no cualquier número, sino un número específico.

El tercer error está en que el artículo dice que “relativamente pronto los códigos de seguridad habituales en internet quedarán caducos”.  Si la historia pasada sirve de algo y suponiendo que no suceda nada realmente extraordinario en el corto plazo, “relativamente pronto” quiere decir “en los próximos diez años” y no en los próximos diez segundos, tal como un lector desprevenido podría concluir a partir de la lectura de la nota.

El artículo también dice que esta es “la cadena más larga en quedar al descubierto hasta ahora”, cosa que uno puede comprobar que no es cierta luego de buscar dos minutos en Wikipedia.

Luego el artículo dice:

Los científicos consideran que en poco tiempo no habrá problemas en dejar al desnudo los habituales códigos que se utilizan hoy para garantizar la seguridad en la aplicación, por ejemplo, de las tarjetas de pago y de crédito en Internet

No, los científicos no dicen nada que se parezca a eso, sino algo bien distinto.  Y lo curioso es que el artículo tal como aparece en Die Zeit tampoco dice esto.

¿Hasta dónde llega la responsabilidad de la agencia de noticias y dónde comienza la de La Nación?

Yo entiendo que La Nación se sintió muy complacida con aquel famoso fallo internacional que les concede irresponsabilidad respecto a lo que publican.  Basta con decir “es que lo copié de otra fuente” para que se laven las manos.  Yo no creo que eso sea ni correcto ni justo.  Como consumidor yo espero que la información publicada por el medio esté, como mínimo, corroborada.  La nota, tal como aparece en la página web hoy, contiene un error que para verlo no hace falta ser especialista.  Y contiene otros errores que para ser notados sí requieren de conocimiento que si bien es especializado, tampoco es secreto: pueden preguntar.

Y cada vez que yo veo esto yo me pregunto: yo veo estos errores en La Nación porque yo tengo esa clase particular de conocimiento especializado, ¿pero cuántos no veo precisamente por referirse a áreas de las cuales yo no se ni jota, como administración pública o derecho constitucional por ejemplo?

Si hay patadas, hay pa’todos

Jueves, Enero 7th, 2010

Admito que este video me sacó una carcajada, quizás por la sonrisa estúpida, idéntica a la del candidato, o quizás simplemente por inesperado:

Igual mantengo que esto no debería tratarse de entretenimiento.