Para el que todavía no lo haya leído en otra parte: el lunes el OIJ organizó un operativo para detener a un funcionario de tránsito de la UCR acusado de pedir mordidas, quien se dió a la fuga e ingresó al campus universitario donde agentes del OIJ trataron de localizarlo con apoyo de personal de la UCR. Eventualmente el funcionario se refugió dentro de una de las sedes de operación de tránsito, donde se dió un altercado entre los agentes del OIJ que trataban de llevarse al que en ese momento ya estaba detenido, agentes de tránsito que trataron de defender a su compañero y otros que trataron de colaborar con el OIJ. El asunto se le sale completamente de las manos al OIJ, pues más y más personas se acercan a ver qué está pasando y ante ello los agentes armados del OIJ se sienten amenazados y solicitan refuerzos por radio, a lo que rápidamente respondieron, de acuerdo a la información en la prensa, más de ochenta agentes del OIJ y Fuerza Pública que estaban “en las inmediaciones”.
Dejando de lado el tema de hasta donde llega la autonomía universitaria — que las autoridades de la UCR sostienen que fue violentada y que Jorge Rojas, director del OIJ, replica que no tiene nada que ver en esta situación — la pregunta realmente importante acá es cómo un llamado por refuerzos se convierte en tal cantidad de agentes judiciales y de policía haciéndose presentes en tan corto tiempo en la UCR.
¿Qué tiene de especial, en la mente de nuestra policía, la Universidad de Costa Rica como para que tantos agentes crean que es necesario hacerse presentes para dar refuerzo en el arresto de una sola persona?
¿Cómo es que el OIJ no es capaz de arrestar a una persona y un simple operativo degenera en manifestaciones brutales de fuerza?
Ante la clase de lesiones causadas a funcionarios y estudiantes ¿por qué Jorge Rojas sostiene que la fuerza aplicada fue solo “la necesaria”?
¿Cómo es que el OIJ no es capaz de darse cuenta que la posibilidad de complicaciones existe y opta por no notificar de previo al cuerpo de seguridad de la UCR del operativo?
Si uno pone atención a las declaraciones que ha prestado Jorge Rojas en torno a este tema, diciendo entre otras cosas que la policía en Costa Rica es “profesional, apolítica y honorable”, queda claro que el problema se origina en que se han tomado muy a pecho eso de “fuerzas especiales” y ahora en efecto creen que ellos son especiales, que las leyes, las situaciones y las personas están para acomodarse al gusto de ellos, que cualquier error que ellos cometan debe ser ignorado de forma inmediata y que si alguien está equivocado es el resto del mundo, nunca el OIJ.
El incidente causa roncha en ambos lados pues pone en evidencia que el OIJ cree firmemente que la UCR es algo así como una “zona peligrosa”. Causa roncha porque en otros incidentes, donde ha existido peligro real, no se vieron beneficiados por tal despliegue de fuerza. Causa roncha porque nuestra experiencia diaria nos dice que nuestra policía no es capaz de la coordinación necesaria para movilizar tantos efectivos tan rápidamente. Causa roncha porque es claro que el OIJ cree que la UCR merece un “trato especial”.
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