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Monitorear una fuente de sonido con PulseAudio

Jueves, Enero 28th, 2010

Tengo un receptor FM USB el cual normalmente utilizo para grabar audio, pero no para escucharlo en vivo.  Otros aparatos de esta clase en Linux se presentan como una fuente V4L pero este en particular se presentan como una fuente de audio con ALSA.  Antes había explicado como tomar esa fuente y guardarla en un archivo para reproducirla con opción de pausa.

Hace unos minutos tenía una situación distinta: no quería guardar el audio sino solo escuchar la radio, en vivo.  Mi primer intento, aplay, no se sintió muy feliz leyendo datos de stdin.  Estaba jugando con alguna solución y de pronto pensé en PulseAudio, que de por sí está corriendo y se encarga de toda la parte de administración de sonido (en userspace, como debe ser) en la computadora.  Mi sorpresa fue que todo el proceso se reduce a:

$ pamon | paplay

Como PulseAudio es capaz de cambiar las fuentes y los sumideros de audio en forma dinámica, es posible utilizar paman para cambiar la fuente de audio en caliente sin necesidad de detener estos dos procesos.  Dado que ambos comandos aceptan que se especifique explícitamente el dispositivo a usar, también es posible tomar una fuente específica y dirigirla a una salida también específica de audio.

Y como feria, requiere muy poco tiempo de CPU: en esta computadora del orden de 6 segundos por hora, es decir 0,2%.

¿Calidad? editorial en La Nación, II

Viernes, Enero 8th, 2010

Cuestionaba yo el otro día lo que La Nación pretende pasar por control editorial en su diario.  Para no quedarme en mucho ruido y pocas nueces, y no sabiendo exactamente a quién dirigirme, dado que uno de los efectos de la carencia de control editorial en lo que publican radica precisamente en no indicar el autor de la nota, opté simplemente por confiar en la teoría de probabilidades y le escribí a todos los periodistas que la página web de La Nación señala que son parte del equipo de la sección llamada Aldea Global.

El caso es que Debbie Ponchner, la encargada editorial *coff* *coff* de la sección, me contestó muy amablemente y agradeciéndome por las correcciones.  La nota que salió publicada al día siguiente contenía las correcciones señaladas, junto a nuevos errores, los cuales posiblemente brotaron del proceso de edición.

Resulta que Herberth — que insiste en marcar noticias aparecidas en (el avance electrónico de) La Nación para que sus colectores no las perdamos de vista — hoy pensó que algo titulado “Peligran códigos de seguridad informática tras descifrarse claves” era interesante.

Y bueno, en algún sentido tiene razón, pues es en efecto interesante notar como funciona el proceso editorial del diaro.  La nota consigna como fuente a “DPA”.  Si uno fuese un periodista que se pasa de arrogante, uno podría decir “ah, claro, ¡DPA! la agencia de noticias alemana, todo el mundo sabe qué es eso.” Si uno fuese un periodista menos arrogante, entendería que eso no es una fuente, eso es simplemente un código para saber a quién le debo plata.  Cualquier estudiante de secundaria entiende que si en una asignación pone como referencia “La Nación”, sin fecha, sin página, sin nada más que el nombre del periódico, le van a bajar puntos en la nota.  Los periodistas sin embargo parecen creerse exentos de cumplir con una cuestión de mínima de ética como es esa.  Es posible que el siglo pasado, por una cuestión de espacio y cuando no existía posibilidades como los hipervínculos, este tipo de práctica fuese aceptable.  Pero ya no estamos en el siglo pasado, estamos en este, y en este siglo es cierto que todavía no contamos con hipervínculos en el papel, pero si los tenemos en las ediciones electrócnica, y no hay ninguna ley que diga que la edición electrónica tiene que coincidir al cien por ciento con la edición impresa.  Todo lo contrario, uno hoy en día da por un hecho que ese no es el caso.

Haciéndose de la vista gorda con ese tema, está el otro asunto: quien quiera que escribió la nota se las arregló para introducir varios errores en la misma.

Y digo introducir por una razón simple: dos minutos de búsqueda con Google le permiten a uno ubicar el artículo en su original en Alemán, publicado, entre otros, por Die Zeit.

[ Y para no confudir a los amigos periodistas que puedan estar leyendo esto: sí, yo entiendo que alguien escribió la nota originalmente, y probablemente ese alguien no está directamente relacionado con Die Ziet, sino que le hizo llegar el texto a la Deutsche Presse Agentur, la cual a su vez lo redistribuyó y Die Zeit simplemente publicó lo que recibió por ese medio; alguien más, posiblemente trabajando para DPA, tradujo esa nota a varios idiomas, posiblemente Inglés y Español, entre otros, y de ahí caminó por los intertubos hasta, oh, milagros de la tecnología moderna, el equipo de redacción de Aldea Global en La Nación.  Yoentiendoeso,noesnecesarioquemeloexpliquen,gracias. ]

Decía entonces que es posible ubicar el texto original en Alemán.  Y resulta que ese texto no contiene los errores que contiene el texto aparecido en La Nación.

Claro… ¡traductor chapa!

Más lento que tengo prisa.

Resulta que si uno toma alguna oración al azar de la nota aparecida en La Nación, puede ubicar la misma cosa en otros diarios de habla hispana.  Por ejemplo, en El Mercurio de Chile, el cual, gracias al mismo milagro tecnológico también recibió la noticia por los intertubos.  Y en efecto, algunos de los errores que aparecen en La Nación están presentes también la nota de El Mercurio… por ejemplo, en ambos hablan de unos supuestos “códigos” de 2024 bits.  Y cosa curiosa: el texto que aparece en El Mercurio contiene casi la totalidad del texto publicado por La Nación.  Mentira: contiene más.  En La Nación machetearon la nota original y le “arreglaron” un par de oraciones.  Y es precisamente en esa macheateada que en La Nación se las arreglaron para introducir más errores.

Uno de los errores que tienen en común está en este texto, al inicio de la nota:

Los códigos más usados para garantizar las claves de seguridad informática corren peligro de quedar inservibles después de que científicos de varios países lograran descifrar la clave RSA 768, informó hoy la Universidad de Bonn.

La clave RSA.  Existe una “clave” RSA, la cual fue descifrada.  Lo que realmente pasó es que la empresa RSA inició hace casi 20 años un reto: dados unos números, todos producto de dos números primos, encontrar para cada uno de ellos sus factores.  Por ejemplo, si 21 fuese uno de los números del reto, la respuesta que se busca es 3 y 7, pues 3 multiplicado por 7 da 21.  El primer número del reto, el más pequeño, es:

15226050279225333605356183781326374297180681149613
80688657908494580122963258952897654000350692006139

El cual fue factorizado por Arjen K. Lenstra en 1991 de la siguiente forma, utilizando lo que en aquella época era un computadora muy grande:

  37975227936943673922808872755445627854565536638199
× 40094690950920881030683735292761468389214899724061

Por esta factorización Lenstra recibió de parte de RSA la suma de US$1000.  En total el reto RSA consistía de 54 números los cuales debían ser factorizados, y el premio más alto, por la correcta factorización del número denominado RSA-2048, era de US$200 mil dólares.  Y digo era porque el reto finalizó en 2007, cuando RSA lo dio por finalizado, a pesar de que luego de 16 años solo se habían logrado factorizar 14 de los 54 números.  Factorizar estos números es muy díficil.  En el 2007 RSA consideró que el reto ya había logrado su objetivo inicial: promover la investigación en un área de la Matemática y la Computación que permite realizar esta clase de cálculos.  El premio más alto que la RSA entregó fue en 2005 y consistió de US$20 mil, por la correcta factorización del siguiente número:

31074182404900437213507500358885679300373460228427275457
20161948823206440518081504556346829671723286782437916272
83803341547107310850191954852900733772482278352574238645
4014691736602477652346609

Eso son 193 dígitos.  Para esto se necesitaron cinco meses y 80 computadoras trabajando en forma simultánea e ininterrumpida.

“La” clave a la que hace referencia la nota de La Nación es otro de esos números, conocido como RSA-768:

12301866845301177551304949583849627207728535695953347921
97322452151726400507263657518745202199786469389956474942
77406384592519255732630345373154826850791702612214291346
16704292143116022212404792747377940806653514195974598569
02143413

Eso tiene 232 dígitos.  Fue factorizado hace aproximadamente un mes por un equipo internacional, en un esfuerzo que requirió de más de dos años y medio de cálculos.

El segundo error está en que no hay nada que descifrar, solo se trata de factorizar un número.  Y no cualquier número, sino un número específico.

El tercer error está en que el artículo dice que “relativamente pronto los códigos de seguridad habituales en internet quedarán caducos”.  Si la historia pasada sirve de algo y suponiendo que no suceda nada realmente extraordinario en el corto plazo, “relativamente pronto” quiere decir “en los próximos diez años” y no en los próximos diez segundos, tal como un lector desprevenido podría concluir a partir de la lectura de la nota.

El artículo también dice que esta es “la cadena más larga en quedar al descubierto hasta ahora”, cosa que uno puede comprobar que no es cierta luego de buscar dos minutos en Wikipedia.

Luego el artículo dice:

Los científicos consideran que en poco tiempo no habrá problemas en dejar al desnudo los habituales códigos que se utilizan hoy para garantizar la seguridad en la aplicación, por ejemplo, de las tarjetas de pago y de crédito en Internet

No, los científicos no dicen nada que se parezca a eso, sino algo bien distinto.  Y lo curioso es que el artículo tal como aparece en Die Zeit tampoco dice esto.

¿Hasta dónde llega la responsabilidad de la agencia de noticias y dónde comienza la de La Nación?

Yo entiendo que La Nación se sintió muy complacida con aquel famoso fallo internacional que les concede irresponsabilidad respecto a lo que publican.  Basta con decir “es que lo copié de otra fuente” para que se laven las manos.  Yo no creo que eso sea ni correcto ni justo.  Como consumidor yo espero que la información publicada por el medio esté, como mínimo, corroborada.  La nota, tal como aparece en la página web hoy, contiene un error que para verlo no hace falta ser especialista.  Y contiene otros errores que para ser notados sí requieren de conocimiento que si bien es especializado, tampoco es secreto: pueden preguntar.

Y cada vez que yo veo esto yo me pregunto: yo veo estos errores en La Nación porque yo tengo esa clase particular de conocimiento especializado, ¿pero cuántos no veo precisamente por referirse a áreas de las cuales yo no se ni jota, como administración pública o derecho constitucional por ejemplo?

Accediendo a los datos de un Nokia 5130

Lunes, Enero 4th, 2010

Luego de un rato de leer documentación y tratar con diferentes cosas, resultó que acceder los datos (contactos, SMS, calendario) almacenados en un Nokia 5130 mediante un cable USB es muy simple si uno utiliza Gnokii.

[global]
port = /dev/ttyACM0
model = series40
connection = dku2libusb

Contrario a lo que dice la documentación, este teléfono no utiliza el driver 6110.  Lo que la documentación sí tiene bien es la parte del cable DKE-2: es simplemente un adaptador de USB a mini USB, y en efecto el teléfono puede utilizar el protocolo FBUS a través de esa conexión (que es lo que “dku2libusb” quiere decir realmente).  La documentación sugiere utilizar una conexión serial, lo que permite acceder solo a detalles básicos de e.g. los contactos, pero si se usa el protocolo FBUS se obtiene toda la información almacenada en el teléfono.

La única cosa que me queda pendiente es reensamblar los mensajes de texto multiparte, pues a pesar de que el teléfono los presenta juntos, a la otra de transferirlos con gnokii aparecen separados.

Además de la sincronización (usando por ejemplo OpenSync), con gnokii es posible enviar mensajes de texto desde la computadora a través del teléfono (además de iniciar llamadas y cosas de esas).  Hubiese hecho todo esto con Bluetooth, pero el adaptador para mi computadora anda extravíado…

Software Libre ¿vs? neutralidad tecnológica

Martes, Octubre 6th, 2009

El término “neutralidad tecnológica” fue acuñado por la Comunidad Europea en el contexto de la regulación de telecomunicaciones y lo definió como “ni imponer ni discriminar en favor del uso de un tipo particular de tecnología sino asegurar que el mismo servicio sea regulado en forma equivalente, irrespectivamente del medio por el cual sea entregado”.  El texto citado se refiere por ejemplo a la posibilidad de entregar señales digitales de televisión ya sea por medio de Internet o por medio de televisión de alta definición.  Este principio, en ese contexto, tiene mucho sentido, pues busca proteger al consumidor de verse sometido a tarifas o restricciones arbitrarias que se justifican solo en función del medio utilizado, cosa que hoy en día ocurre con mucha frecuencia, por ejemplo, cuando uno nota que un disco compacto con música no tiene restricciones ni de calidad ni de aparatos reproductores, pero la misma composición obtenida de una tienda en Internet es de inferior calidad y no se puede mover entre aparatos reproductores.

Volviendo a la definición de la Comunidad Europea, nótese como se centra en la regulación.   Acá en Costa Rica hay sin embargo quienes citan un supuesto “principio de neutralidad tecnológica” para argumentar en contra (¡y más recientemente a favor!) del uso del Software Libre en el Estado costarricense.  Para ello ignoran completamente el tema regulatorio y se limitan a la primera parte: “ni imponer ni discriminar en favor del uso de un tipo particular de tecnología” y proceden a alegar que el Software Libre es una tecnología.  Esto no puede estar más equivocado.  El concepto de Software Libre es un modelo de desarrollo y distribución, no tiene que ver con “tipos particulares de tecnología”.  La prueba de esto está en que yo podría tomar un programa libre de mi autoría, cambiarle la licencia a algo más restrictivo, y la tecnlogía, es decir, la aplicación de conocimiento científico, se mantendría intacta.  Y a la inversa también funciona: puedo tomar algo restrictivo, hacerlo libre y la tecnología no cambia un ápice.

Creo yo que la confusión proviene en parte del fetiche que tenemos con la tecnología, o con la idea de tecnología.  Mucha gente cree que esa cosa que llama “tecnología” en efecto resuelve problemas, y de ahí escuchamos frases como “esta tecnología resolverá” cuando lo que quieren decir es “si se nos ocurre una forma de aplicar esta herramienta a este problema, podremos resolver esta parte”.  Le asignamos a la “tecnlogía” cualidades que no tienen.  Cuando Clarke en su tercera ley decía “cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia” se refería a que si no sabemos explicar cómo o por qué funciona algo, los seres humanos le asignamos cualidades mágicas.  Y hoy en nuestra sociedad pasa eso: tenemos tantas aplicaciones que requieren un nivel de conocimiento no solo relativamente elaborado sino también bastante especializado para ser comprendidas que la enorme mayoría de nosotros simplemente las tratamos con si fuesen inexplicables, es decir, las tratamos como magia. E, inválidamente, aplicamos la tercera ley de Clarke a la inversa: como es mágico, entonces debe ser “tecnología”.  Y así pasamos del concepto de tecnología como “ciencia aplicada” a “nuestra colección de chunches“.

Por favor dejen de meter al Software Libre en la discusión de la “neutralidad tecnológica”: ni el concepto que están usando está bien ni el Software Libre es tecnología.

¡Queremos más reglas!

Martes, Septiembre 22nd, 2009

Hans Monderman, ingeniero de tránsito holandés, descubrió que algunas veces, si uno remueve algunas de las reglas externas y la señalización y todas esas cosas, uno puede en efecto terminar con un entorno más seguro en el que las personas pueden funcionar y en el cual ellas son más humanas unas con las otras, pues se dan cuenta que tienen que asumir su responsabilidad por lo que hacen.

PS: El concepto se llama “espacio compartido” y me parece absolutamente fascinante, y sí, yo soy de los que abogan por tener menos reglas, no más. Encontré la historia gracias a Jonathan Zittrain, autor, entre otras cosas, del impresionante libro “The future of the Internet and how to stop it”.

¿Y el norte?

Viernes, Septiembre 18th, 2009

Cuando la Red Costarricense de Software Libre comenzó hace más de tres años hubo una sana y agradable discusión en torno al tema de si “Software Libre” ó “Software Libre y otras hierbas”.  La decisión derivada a partir de allí era que la organización tenía como objetivo la promoción del Software Libre en Costa Rica.  Eso marcó muchas de las decisiones que se tomaron de ahí en adelante.

Por ejemplo, cada año, para el Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre sale la pregunta de si Ubuntu o no, pues con Ubuntu, a pesar de que la aplastante mayoría del software que instala es libre, es cierto que para muchos usuarios es prácticamente inutilizable sin componentes privativos, que pueden ir desde drivers de video, pasando por drivers para dispositivos WiFi e impresoras y llegando hasta cosas como Adobe Flash y codecs de audio y video.  Y si Ubuntu no los instala, a veces la persona de la RCSL que realiza la instalación del equipo sí lo hace.  La posición “oficial”, si es que tal cosa existe, de la RCSL ha sido digamos “pragmática” en este sentido: si no se instala algo como un driver propietario de WiFi el usuario no tiene conectividad a la red y por tanto va a dejar de usar el software que sí es libre al día siguiente.  Entonces entre instalar solamente Software Libre y promover su utilización, optamos por lo segundo.

Sin embargo la discusión es recurrente.  A alguna gente esa discusión le molesta, pues sería mucho más fácil y cómodo no tenerla e instalar en principio cualquier cosa que parezca libre aunque no lo sea.  Alguna gente va incluso más allá y trata de desestimarla poniéndola al mismo nivel que el fundamentalismo religioso, tratando de esa forma de encontrar resonancia con esa fibra costarricense que dice que el medio es la mejor solución para todo.  Parte del problema está en que conforme más y más gente se va acercado a la RCSL, ese sentimiento resuena con más y más gente y en algún momento llegará el punto en que ese grupo sea mayoría, si no es que ya lo es.  Yo admito que siempre he sentido algo de envidia cuando veo a grupos como SOLAR y la Fundación Vía Libre (y que conste, ellos tienen sus problemas propios), pues dan la impresión de tener convicciones más claras (y acá hago la salvedad que conozco personalmente a algunas personas de esas organizaciones, entonces es difícil separar mi opinión de esas personas de mi opinión de esas organizaciones).

Este año para la celebración en Costa Rica del Software Freedom Day he venido notando un criterio más laxo que lo usual respecto a qué cosa es admisible y qué cosa no lo es.  Yo estoy claro — más claro que otros en cualquier caso — que el SFD no se trata de Software Libre, y por eso la primera vez que la RCSL participó en esto quemamos suficientes neuronas para encontrar una traducción apropiada para este nombre, pues “Día del Software Libre” no es correcta.  Al final decidimos que era “Día de la Libertad de Software” e incluso hicimos campaña para que se utilizara ese nombre en otros países iberoamericanos.  Pia Waugh explicaba hace dos años:

El Día de la Libertad de Software es una celebración y educación global de por qué las tecnologías transparentes y sostenibles son ahora más importantes que nunca.

Que no se trate de Software Libre no quiere decir que en el Día de la Libertad de Software sea apropiado promover programas privativos.  Por el contrario, en el SFD es más importante aún que en el FLISOL no recomendar siquiera la utilización de software propietario.  El SFD es un día de educación, un día en el que le decimos a la gente cuáles son las razones por las cuales esa posición “pragmática” que mencionaba antes es efectivamente un problema, un día en el que señalamos por qué cada pequeña concesión nos cuesta caro.  En el SFD no instalamos software, entonces no necesitamos hacer esas pequeñas concesiones pragmáticas.  En el SFD bien podemos dejar el fetichismo tecnológico de lado y dedicarlo a lo que algunos con sorna llaman “filosofía”.  Hace unos días le comentaba a la gente de la Fundación Omar Dengo el sentido de esta celebración y me miraban con ilusión al decir “¡qué maravilloso que alguien haga esto en Costa Rica!”

Para mañana la gente de la UCR ha trabajado mucho, ha montado un programa fantástico y se ha esmerado en darle publicidad a la actividad.  Queda en manos de cada uno de los muchos colaboradores darle a este día el sentido real que tiene y que esas pequeñas manchitas que van a estar presentes no opaquen el resto de la actividad.

Chile adopta ISDB-T

Martes, Septiembre 15th, 2009

Luego de muchos años de discusión — en Costa Rica no hemos ni siquiera comenzado — Chile anunció su decisión de adoptar el estándar ISDB-T para la transmisión terrestre de televisión de alta definición en ese país.  Es relevante pues de esta forma Chile se une a la tendencia establecida por el resto de países de América Latina, con la excepción de Colombia y México.

¿De qué se trata esto?

En Español “transimisión terrestre” quiere decir esas transmisiones en las que hay una antena de por medio y no un cable o un satélite.  Hay tres estándares para esto: ATSC (gringo), DVB-T (europeo) e ISDB-T (japonés).  Entre los tres, los únicos dos que pueden ser considerados seriamente son DVB-T e ISDB-T, pues ATSC tiene limitaciones inherentes que hacen que sea inusable para dispositivos móviles, es decir, si bien es posible tener un televisor con una antena y recibir televisión de alta definición usando ATSC, no es posible hacer lo mismo utilizando por ejemplo un teléfono celular.  La otra razón por la cual ATSC es poco atractivo es que solo puede transportar cuatro canales de definición estándar en un canal de alta definición, mientras que por ejemplo con ISDB-T se pueden transmitir ocho canales de definición estándar en un solo canal de alta definición lo cual quiere decir que el espectro electromagnético se puede utilizar de forma mucho más eficiente.

Entre DVB-T e ISDB-T hay también diferencias, quizás la más notable es su comportanmiento ante ruido electrónico, por ejemplo, cuando alguien está viendo televisión y otra persona prende la licuadora o la secadora de pelo en las cercanías.  El resumen es que DVB-T se ve visiblemente afectado e ISDB-T muy poco.  En el mismo sentido cuando hay interferencia en la transmisión, con DVB-T no es generalmente posible reconstruir la información, es decir, la imagen se ve interrumpida, mientras que con ISDB-T en general es posible reconstruir la información faltante y el resultado es muy cercano a la imagen original.  Para Costa Rica esta clase de cosa es importante en razón de nuestra geografía complicada, que propicia precisamente esta clase de errores de transmisión.

Más allá de esto, con ISDB-T se tiene la noción de transmisiones de emergencia, cosa que en Costa Rica es un bicho exótico que no conocemos, lo cual es raro si tomamos en cuenta nuestro clima.  Una transmisión de emergencia es simplemente una interrupción de la programación habitual con la finalidad de alertar a la población de una zona respecto a peligros inminentes, por ejemplo riesgo de inundaciones.  Esta interrupción no se produce desde la televisora sino desde un organismo habilitado, la Comisión Nacional de Emergencia en nuestro caso.  Y acá queda quizás más claro porqué es importante que estas tecnologías funcionen con dispositivos móviles: con ISDB-T es posible que una persona esté viendo televisión en su teléfono celular y que esa transmisión se vea interrumpida con un aviso de emergencia que es relevante para la zona donde la persona se encuentra.

¿Queremos nosotros en Costa Rica ISDB-T? En primer lugar queremos algo, pues no es posible tomar la vía típicamente costarricense y adoptar los tres estándares al mismo tiempo, pues todos operan más o menos en el mismo rango de frecuencias.  Esto implica legislación, pues existen incentivos económicos para adoptar cualquiera de las tres opciones y eso quiere decir que si se deja por la libre lo más probable es que terminemos con un menjurge mutuamente incompatible.  Además la elección debería realizarse tomando en cuenta intereses nacionales y no intereses particulares (por ejemplo, TELETICA ya tiene una inversión significativa en equipo que opera con uno de los tres estándares) y eso solo puede ocurrir en un espacio con representatividad adecuada de todas las partes como se supone que es la Asamblea Legislativa.

Admitiendo que la elección es necesaria, hay que elejir algo.  Por las razones expuestas anteriormente ATSC no debería ni siquiera estar en la lista de opciones, pero hay gente en este país que aboga en su favor, mayormente aduciendo que estamos más cerca de EE.UU. y que por tanto el equipo del usuario es más barato.  Si uno le presta atención a las economías de escala, esa debería ser una razón en contra y no una razón a favor, pues hay no solo más habitantes en regiones que ya usan DVB-T que ATSC sino que hay más dispositivos instalados que utilizan DVB-T.  De la misma forma, hay más habitantes en regiones que adoptaron ISDB-T que en regiones que adoptaron ATSC, aunque el número de dipositivos fijos que usan la última es mayor.  Sin embargo, si uno combina dispositivos fijos y móviles ISDB-T está a la cabeza de las tres opciones.  Adicionalmente Brasil es uno de los mayores productores mundiales de receptores y la lógica dice que nos debería resultar más favorable comprar esta clase de aparatos en Brasil que en EE.UU.

Está todo puesto para tomar una decisión, lástima que el tema no está ni siquiera en el radar ni del gobierno ni de los candidatos.

Actualización: Rodolfo da su opinión en el asunto y entre otras cosas señala que el prefiere ATSC porque su aparato receptor ya tiene un decodificador para esa clase de señal, subrayando además que la mayoría de usuarios en Costa Rica no tienen idea qué cosa tienen, si es que la tienen.  Ese es parte del problema: tenemos tiendas vendiendo cosas que nadie sabe si van a funcionar a futuro o no.

¿Querés trabajo en Linux?

Miércoles, Agosto 5th, 2009

Con esto del proyecto de ley de uso de Software Libre en el Estado se abre la pregunta de ¿y hay empresas que usan eso? La otra pregunta que surge es ¿y qué les va a pasar a las empresas? Para responder con algo más que anécdotas me puse a revisar las bases de datos de empleo a ver si habían empresas privadas ofreciendo trabajo asociado con Linux (administradores de sistemas, programadores, etc).  El caso es que hay una cantidad importante de empresas que buscan profesionales que den servicios relacionados con Linux.  Más allá de eso, la herramienta que salió de ese ejercicio tiene valor en sí mismo y se encuentra acá.  Así que si alguien anda buscando trabajo relacionado con Linux, visite la página, suscríbase al feed de RSS y revise las opciones que van apareciendo.  Si encuentran trabajo gracias a este medio, agradecería un comentario para saber que le pude ayudar a alguien.

Y más para el debate…

Miércoles, Agosto 5th, 2009

Furia publicó su propio aporte al debate de Software Libre en el Estado costarricense.  Dice que ¡sí, por favor! ¡Muy buena síntesis!

El periplo costarricense hacia el Software Libre

Viernes, Julio 31st, 2009

Recientemente la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Asamblea Legislativa dictaminó de manera afirmativa el proyecto de ley para que el Estado utilice Software Libre de forma preferencial, tal como reportaron algunos medios de comunicación.  La motivación detrás del proyecto es fundamentalmente presupuestaria, cosa que se aprecia en las referencias al gasto por parte del INS de ¢650 millones en el 2007 para el pago de licencias de software, a los ¢142 millones por parte del INA para el mismo rubro y más recientemente del MEP por ¢350 millones en un proceso de renovación de las licencias del software que ya tiene.

Tal motivación no es la mejor para un proyecto de esta naturaleza y de esa forma lo expuso la Red Costarricense de Software Libre ante la comisión.  La RCSL defiende más bien la postura que este proyecto, bien aprovechado, puede ser una importante herramienta de ascenso socioeconómico.  En este momento en el Estado costarricense existe una preferencia de facto por software de naturaleza privativa e incluso llega al extremo que algunos carteles de licitación solicitan programas informáticos por nombre y apellido, a pesar de que en el mercado existen múltiples alternativas que pueden satisfacer los mismos requerimientos (no todas libres).  Ante esta situación, alguna gente quiere pararse en el medio del río y aboga por una suerte de neutralidad en temas tecnológicos.  Y he ahí lo raro, pues cuando por una parte defienden ferozmente la libertad para elegir, por otra parte no quieren permitirle al Estado exactamente eso: que elija.  Peor aún, demandan constantemente un funcionamiento más eficiente de parte del Estado, pero no le permiten que realice la labor que le toca, a saber dictar políticas de Estado, y en su lugar lo conducen a la invención constante de la rueda al verse prácticamente obligado a la aplicación de medidas cortoplacistas.

Si el único efecto que se busca es el de ahorrar dinero, esta ley no es necesaria.  Ya lo han demostrado tanto las Municipalidades de San Ramón y Esparza como Acueductos y Alcantarillados, que sin ley alguna utilizan Software Libre desde hace rato.  San Ramón específicamente se ubica entre los 10 municipios con mejor infraestructura tecnológica del país y gracias al uso de Software Libre reporta un ahorro de más de ¢14 millones por año además de una mejoría en el rendimiento de las aplicaciones.  Además nos brinda una oportunidad para ver lo que podría ocurrir de aprobarse el proyecto, ya que en San Ramón no utilizan Software Libre para la totalidad de sus actividades: 80% de las computadoras todavía utilizan algún sistema operativo privativo, pero solo 5% utilizan una suite de ofimática privativa, y sus razones tendrán para tal cosa.  Pero más importante: la municipalidad ahora está en posición de distribuir entre sus habitantes el software, contribuyendo de forma significativa en la reducción de la brecha digital, pues hay que recordar que al adquirir una computadora de ¢250 mil colones se necesitan en promedio ¢350 mil adicionales para pagar las licencias de software respectivas en caso de optar por versiones privativas.  Esto mismo podría lograrse a mayor escala a través de los Centros Comunales Inteligentes, de los cuales hay más de un centenar instalados por todo el territorio nacional, que adicionalmente podrían ofrecer programas de capacitación en el uso de este tipo de software, para lo cual el MICIT ya tiene en marcha un proyecto.

Precisamente para que estas iniciativas se sostengan y se fortalezcan en el tiempo es que necesitamos una política de Estado en este tema.  De aprobarse este proyecto se convertirá con seguridad en un detonador para la aparición de empresas costarricenses dedicadas a la venta de servicios en torno al Software Libre.  Tenemos en Costa Rica muchísimos recién graduados en Ciencias de la Computación que pueden ofrecer no solo capacitaciones sino además desarrollos a la medida, que se facilitan enormemente gracias a la disponibilidad del “código fuente” de los programas — requisito indispensable para que sean libres.  Esto significa que un joven emprendedor no necesita entrar en negociaciones con un tercero para obtener la información y autorización necesarias para modificar los programas en la forma que un cliente se lo solicite sino que puede proceder de forma inmediata, negociando con su cliente los términos bajo los cuales ocurrirían estas modificaciones.  Aún más, puede tomar sus mejoras y hacer uso de su conocimiento experto para ofrecerlas a otros clientes.  En una línea diferente, adoptar esta clase de política de parte del Estado llevaría naturalmente a que los centros educativos ofrecieran esta opción a sus estudiantes, los cuales podrían obtener sin costo alguno copias legales de los programas para llevarlas a sus hogares.  Con esto estaríamos contribuyendo a reducir los índices nacionales de la así llamada piratería informática, en razón de los cuales el país ya se ha visto expuesto a sanciones internacionales.

Si bien el proyecto ni dice ni debería decir algo respecto al Software Libre en relación con los ciudadanos y las empresas privadas, a estas últimas en la Unión Europea se les recomienda utilizarlo como un factor que puede ayudar a mejorar su competitividad.  Y si el Estado adopta la utilización de Software Libre, indirectamente estará adoptando también el uso de formatos de intercambio abiertos, de lo cual se beneficiarán tanto ciudadanos como empresas, pues no se verán obligados (por parte de Estado, ¡nada menos!) a adquirir programas privativos para poder interactuar electrónicamente con las instituciones, cosa que hoy en día ocurre con frecuencia.

Entonces sí, bajo esta óptica el Software Libre es efectivamente mejor.