Mirando en Marcelo

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Sun, 23 Dec 2007

Este post no tiene nombre...

Comprendo que mucha gente se ofusque tremendamente cuando les dejan un anónimo. También comprendo que no comprenden como funciona internet, porque en este sistema todos podemos ser tan anónimos como querramos. Y ponerse un sobrenombre simpático es exactamente eso: escribir un anónimo. Entonces ahí no entiendo por qué levantan tanto polvo cuando alguien les deja un comentario sin uno de esos sobrenombres.

O mejor dicho, no comprendo la fijación que tiene alguna gente con berrear cuando el comentario dice "anónimo" y sentirse de lo más satisfechos cuando dice "Juan Santamaría". En alguna de esos cosas que si eran un blog, habíamos quienes compartíamos en sobrenombre de "cobarde anónimo". Y eso era para reirnos de nosotros mismos entre nosostros mismos. Todos sabíamos que si queríamos, podíamos ser anónimos y si no queríamos poníamos nuestro verdadero nombre (y no el que nuestra pluma quisiera).

¿Y hacía alguna diferencia? Pues claro que la hacía, ¡esa es la belleza del sistema! Cuando escribíamos esos cobardes anónimos podíamos pasar datos de nuestros lugares de trabajo (igualmente anonimizados). También podíamos decir un par de verdades que serían tomadas, por aquellos con la madurez suficiente, por lo que decían (y no por lo que no decían, es decir, el nombre de su autor). En esa comunidad apreciábamos enormemente el valor de las ideas y no nos preocupábamos de saber si su emisor era recolector de basura o doctor en tangamandapismos. Evaluávamos las ideas por las ideas mismas, no por quién las dijese. Eso nos permitía conocernos mejor a nosotros.

Pero a ese sistema lo asesinó el Internet de hoy, es decir, la gente que usa Internet hoy, cuando quiso saber que quien escribía era "Luciano Bello" en respuesta al "Teniente Bello". Y no porque quisieran el inútil dato que un personaje ficticio le respondía a otro. Sino porque el conocimiento de a quien corresponde cada nombre de pluma en la Vida Real los hace sentirse parte del grupo.

Qué es quizás la degeneración en la que ha caído el Internet de hoy: terapia de grupo para los que tenemos dificultad de comunicarnos con quien tenemeos físicamente al lado.

La próxima vez que les dejen un anónimo, ¡den las gracias!

Comentarios

labarta comentó:


La identidad es una cosa, el anónimo no es más que la negación de esa cosa. porque el anónimo no solo elije otra identidad, sino que se esconde en la masa. Creo que el que tira la piedra debe dar la cara, aunque sea falsa.

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