No existe tal cosa como “datos malos”

12-04-2014

De pronto, en el contexto de datos abiertos, surge la duda respecto a qué hacer respecto a los “datos malos”.

Hay una única respuesta: nada.

La razón es que no existe tal cosa como “datos malos”.

Para explicar por qué es necesario considerar a qué se refiere la gente usualmente con esa expresión. Posiblemente “datos malos” es una traducción demasiado literal de “bad data”, por lo que la forma más correcta en Español es “datos malévolos”. En esa forma se refiere a datos con los cuales alguien podría hacer algo malo. Y ahí está la respuesta: no existen datos malos, lo que existe son malos usos de los datos. El ejemplo inmediato es el robo de identidad. Si se encuentran disponibles suficientes datos sobre una person, es posible utilizarlos para suplantar su identidad ante un tercero.

El robo de identidad también ayuda a revelar otro problema con la noción de “datos malos”. Para convencer a un banco de que usted es yo no es suficiente con únicamente mi password ó mi fecha de cumpleaños ó mi nombre _ó_ mi dirección ó el número de mi tarjeta de crédito. La mayoría de bancos implementan políticas de seguridad relativamente pobres, y si bien no se dan por satisfechos si yo les doy solo uno de esos datos al teléfono, muchos sí se dan por satisfechos si les doy todos esos datos. En otras palabras, cada uno de esos datos por sí solo no es “malo”. Lo “malo” serían todos esos datos en conjunto, ¿pero cómo puede algo no ser malo aislado, pero serlo cuando se encuentra junto a otras cosas que tampoco son malas por sí solas? La analogía más evidente es que ni la harina, ni el azúcar, ni la mantequilla, ni los huevos son malos. Lo que es malo para mi organismo es hacer un pastel con todo eso y comérmelo todo de una vez. ¿Deberíamos por eso hacer imposible el acceso a la harina, el azúcar, la mantequilla y los huevos?

No hay “datos malos”, hay “malos usos de los datos”.



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