Disenso, discusión e irrespeto

09-02-2005

En un foro que más que todo por respeto a sus integrantes prefiero no nombrar en forma explícita, Enrique Gomariz escribió

“[…] hay algo en la idiosincrasia tica que es una

espada de doble filo: la tendencia a considerar que el consenso tiene

mucho más valor que el disenso. La razón de ello es que tienen serias

dificultades para disentir sin pensar que hay irrespeto. Y la mala

consecuencia es que sobrevalorando el consenso tienen la tendencia a

preferir la nadadita de perro… hasta que la cosa adquiere caracter

explosivo. Cuando una buena disensión a tiempo evita muchas

explosiones.

Dicho de otra forma, disenso y consenso son las dos caras de la misma moneda y ambos son igualmente productivos. Eludir el consenso puede ser tan negativo como eludir el disenso.”

Esa es una de las cosas que más me molesta de los ticos. No de los costarricenses, de los ticos. Hay una diferencia sutil — o mejor dicho, yo hago una diferencia sutil — entre los dos grupos. Ambos desayunan gallo pinto, preguntan si todo está “pura vida” y le piden sus regalos al Niño Dios. Algunos de los primeros, y todos los segundos, “apoyan a la sele”. Pero son los segundos, y nada más los segundos, los que le huyen a la confrontación y que al mismo tiempo hacen de “la difusión adecuada de noticias a espaldas del protagonista” un deporte nacional.

Y acá estoy siendo sumamente ingrato con un montón de gente muy honorable que sacó este país adelante hace muchos años, pues uno podría pensar que los que se han ganado la designación de “tico” son precisamente esos, los que construyeron al país. El problema es que si bien somos nosotros los que nos denominamos en algún momento a nosotros mismos como ticos, en realidad nos bautizaron afuera: en Nicaragua, en Panamá, en México. Fueron nuestros vecinos los que nos escucharon graciosamente referirnos al “carro chiquitico”, y al “poquitico de plata”, y al “pintico con natilla” de todas las mañanas.

Pero son también nuestros vecinos los que ahora reconocen también que el “tico” es “puñalero”, “bajapiso”, “vago” (nosotros decimos “vivo”), y en general garante de desconfianza. Hay por supuesto los que hablan bien de los ticos, pero conversar con otro centroamericano le abre los ojos a uno. Ellos son los que nos llaman “orgullosos” y “arrogantes”, “los que nos creemos mejor que el resto.” Al César lo que es el César: hemos hecho muchas cosas mejor que otros pueblos de la región, pero eso no quiere decir que seamos mejores.

Pero retomando el tema: si, lo que dice Enrique es cierto. Para el tico disentir es malo. Decirle a alguien que se equivoca es una falta de respeto. Y discutir una idea es tabú. Ayer escuchaba a José Miguel Corrales diciendo que “el insulto es el argumento del que no tiene argumentos”. Y por ahí andan los tiros: se está tan poco acostumbrado a discutir, se ejercita tan poco en esa práctica, que cuando se discute rápidamente se transforma el asunto en pleito y se dejenera en insultos. Entonces se entiende que el tico haga la equivalencia de una cosa con la otra.

Disentir es sano, disentir no es una forma de irrespeto, disentir en más bien lo más respetuoso que se puede hacer cuando creemos que alguien se equivoca. A punta de consenso hemos llevado al país a la crisis, y la única forma de sacarlo de ahí será disintiendo. Si estamos como estamos es porque alguien ha hecho algo muy mal y nadie ha sido capaz de levantarse y decirle “estás equivocado.”



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