¿Por qué es la radio tan mala en Costa Rica?
Junio 17th, 2009Hace unas semanas le comentaba a mi tío que la radio en Costa Rica es extraordinariamente mala. Si se trata de buscar una palabra para describirla diría que es “planfeto”. La radio costarricense es eso, un simple panfleto. Ignorando las cosas que solo se pueden colocar en la categoría de basura, el sigiuente escalón está poblado por las docenas de programas de deportes fútbol, que acaparan la mayor parte de la tarde-noche en el dial, o los que son simplemente informerciales (fácilmente identificados por el estribillo “para más información llame al 5555-5555″). Existen unos pocos programas de opinión en distintos horarios, pero la verdad sea dicha, están dedicados a repetir y re-repetir la opinión de alguien con suficientes recursos económicos para pagar el espacio, por ejemplo “Nuestra” voz de Amelia Rueda en las mañanas ó ese programa libertario cuyo nombre no conozco en las tardes. Luego están los que se aproximan tímidamente al análisis, como Iris Zamora (Centro) y Vilma Ibarra (Columbia) a las 8 am, pero estos son solo dos entre un mar de basura. Y por último están los programas que tratan el análisis más seriamente, como Desayunos (Radio Universidad, 7 am), País Semanal (Radio Universidad, jueves 8 am) ó Voces y Política (Radio Universidad, miércoles 5 pm), pero como el nombre de la emisora delata, se pasan al otro lado de la cerca y se vuelven académicos (que no es malo, pero es claro que en Costa Rica eso espanta a más gente de que atrae). En una categoría un poco distinta está Radio 8 de Octubre (Radio U, jueves 8 am), que si bien trata de hacer análisis, se enrreda en sus mecates y a veces raya en propaganda.
Le decía a mi tío que me había encontrado con la sorpresa de lo que es la Radio de la Universidad de Chile, que en lugar de llenar el espacio con música clásica (nada malo ahí tampoco) tiene una batería de programas de diferentes tipos, algunos educativos, otros de análisis, otros culturales y otros de actualidad. Tiene además un noticiero que es simplemente impresionante, nada parecido a los nuestros. En los programas de análisis no tienen miedo de decir cuando otro medio “informativo” se dedica a editorializar las noticias pero tampoco tienen miedo de citar a otros medios cuando hacen bien su trabajo. Pero por encima de eso, no tienen miedo de criticar fuerte y abiertamente la actualidad chilena cuando es necesario. Y no se confundan: no es una radio de “izquierda”, los programas dan espacio a todas las posiciones ideológicas, aunque la posición editorial de la emisora es harto clara. Recién el sábado le hicieron una entrevista a su director, Juan Pablo Cárdenas, quien curiosamente se queja de lo poco críticas que son las emisoras de radio en Chile.
Casualmente hoy en Desayunos trataron el tema de la radio en Costa Rica, desde el punto de vista de la auscencia casi total de regulación y legislación, y como la actividad se ha comercializado en el país, al punto que uno de los entrevistados decía que tener una emisora es garantizar la pensión de los hijos, pues una sola frecuencia se mercadea en 200 mil dólares, así que si el titular un día decide que el negocio está malo, simplemente vende la frecuencia y vive de la renta que produciría eso.
Cárdenas se quejaba además de la poca cantidad de medios de comunicación y la poca diversidad informativa, de como en Chile no hay un periódico universitario. Bueno, acá lo tenemos, pero cada vez que levanta mucho polvo alguien grita que como es posible que se use el dinero de los cuidadanos para tal cosa. Decía además que como es posible que en Chile ya no existan periódicos sindicales, pues tienen los recursos económicos para tal cosa, mientras que acá tenemos sectores horrizados ante la posibilidad de fortalecer (económicamente) a los sindicatos gracias a una ley en trámite en la Asamblea. Y por último reclama — en medio de fuertes aplausos — por una nacionalización de muchas empresas que eran estatales y que la dictadura militar se dedicó a privatizar, mientras que acá reclamamos porque tenemos demasiadas empresas que no se han privatizado. Ese es el déjà vu eterno: Chile históricamente ha luchado por obtener lo que Costa Rica voluntariamente regala.